Entre julio de 2025 y mayo de 2026, bajo la gestión de Carlos Torres Piña como titular de la Fiscalía de Michoacán, se cumplimentaron 477 mandamientos judiciales sin detenido previamente —un aumento del 125 % respecto a los 212 ejecutados entre julio de 2024 y mayo de 2025.
Este salto cuantitativo refleja un cambio operativo concreto: Torres Piña reestructuró internamente la Fiscalía con más de 400 movimientos de personal en Uruapan y Zamora, incorporó 43 agentes de investigación y 25 peritos, y estableció canales de confianza con Sedena, SSPC, Marina y Guardia Nacional para compartir información sensible sin filtraciones.
Detenciones territoriales de alto impacto
En ese periodo se detuvieron 154 personas derivadas de 85 carpetas, incluidos seis líderes criminales: César Alejandro “N”, “El Botox” (Tierra Caliente y Valle de Apatzingán); Ramón Ángel “N”, “El R1” (Uruapan); Jorge Luis “N”, “La Galleta” (región Lacustre); Mario Arturo “N”, “El Calabazo” o “Delta” (Zamora); Genaro “N”, “El Manotas” (Álvaro Obregón, cercano a Morelia); y Alfonso “N”, “La Quiringua” (Los Reyes–Peribán).
Además, se desarticularon 11 células vinculadas a extorsión, secuestro y homicidio. Paralelamente, los homicidios dolosos mensuales en Michoacán descendieron de 259 en octubre de 2021 a cerca de 60 en marzo de 2026 —uno de los niveles más bajos en doce años.
La clave no fue solo el número de detenciones, sino la secuencia que las hizo posibles: revisión interna, recuperación de confianza institucional, coordinación operativa sin filtraciones y traducción directa en resultados.










