En un acto que marca un antes y un después para uno de los barrios más emblemáticos y antiguos de Huetamo, el presidente municipal, C.P. Pablo Varona Estrada, inauguró la pavimentación con concreto hidráulico y la rehabilitación integral de servicios básicos en las calles Pípila, Corregidora y Josefa Ortiz de Domínguez. Esta obra, celebrada el 24 de octubre de 2025, representa un compromiso tangible con la justicia social y el desarrollo urbano en la región.
Obras que transforman el entorno urbano
Las calles intervenidas no solo recibieron una nueva capa de concreto hidráulico, sino que también fueron dotadas de banquetas, guarniciones y redes completamente renovadas de agua potable y drenaje. La calle Pípila, con 365 metros lineales y un espesor de 15 centímetros en su pavimento, cumple con las normas técnicas vigentes, garantizando durabilidad y funcionalidad. Por su parte, las calles Corregidora y Josefa Ortiz de Domínguez, cada una con 80 metros, también fueron rehabilitadas con servicios completos, incluyendo la reparación de 110 metros de drenaje en la última, atendiendo directamente las solicitudes vecinales.
Un compromiso personal y comunitario
Durante la ceremonia, Pablo Varona compartió recuerdos de su infancia en el Barrio Alto, subrayando que, aunque no reside actualmente en la zona, siente un profundo compromiso con su desarrollo. “Para mí, a pesar de que no vivo en este barrio, también era justicia”, afirmó, y enfatizó la necesidad de continuar con la pavimentación de todas las calles pendientes, invitando a los vecinos a “hacer equipo” para que el progreso no se detenga.
Reconocimiento y participación ciudadana
La regidora Lic. Teresa Tinoco Valdés calificó esta inauguración como “una obra histórica”, destacando que nunca antes se había realizado la entrega simultánea de tres calles en el municipio. Además, felicitó la organización vecinal y reiteró el respaldo del Cabildo a las iniciativas del presidente Varona, que buscan impulsar el crecimiento sostenible de Huetamo.
Impacto social y urbanístico
Este proyecto no solo mejora la movilidad y la calidad de vida de los habitantes del Barrio Alto, sino que también fortalece el tejido social al involucrar a la comunidad en la gestión y vigilancia de las obras. La caminata inaugural por las nuevas calles fue un símbolo de unión y esperanza, donde vecinos celebraron la transformación de su entorno.
















