El orden público ha sido restablecido en Apatzingán tras los disturbios ocurridos la noche del lunes 3 de noviembre de 2025, informó el secretario de Gobierno de Michoacán, Raúl Zepeda Villaseñor. Un operativo conjunto de fuerzas municipales, estatales y federales intervino para contener los actos vandálicos que afectaron las instalaciones de la Presidencia Municipal, donde manifestantes incendiaron parte del edificio en protesta por el asesinato del alcalde Carlos Manzo Rodríguez.
Contexto de violencia y protestas en Apatzingán
La región de Apatzingán, en Tierra Caliente, Michoacán, ha sido escenario de una escalada de violencia y enfrentamientos entre grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Caballeros Templarios, que disputan el control territorial y económico. En julio de 2025, se registraron violentos enfrentamientos con saldo de muertos y vehículos incendiados, lo que ha generado un clima de inseguridad constante.
Además, la zona ha sufrido ataques a líderes sociales y productivos, como el homicidio de Bernardo Bravo, líder de los citricultores del valle de Apatzingán, cuyo asesinato provocó manifestaciones y exigencias de justicia por parte de la sociedad civil y autoridades.
Detalles del operativo y respuesta gubernamental
El secretario de Gobierno subrayó que, aunque se respeta el derecho a la libre expresión y manifestación, se condenan enérgicamente los actos de violencia y vandalismo. Las fuerzas de seguridad desplegadas trabajaron para preservar la paz social y garantizar el orden público, con la coordinación de la Secretaría de Seguridad Pública, Guardia Civil, Ejército Mexicano y Guardia Nacional.
En días previos, se reforzaron los operativos de seguridad en la región limonera de Apatzingán para combatir la extorsión y capturar a responsables de homicidios, incluyendo el asesinato de Bernardo Bravo. Este esfuerzo conjunto refleja el compromiso de los gobiernos estatal y federal para atender la crisis de inseguridad que afecta a la población y al sector productivo.
Impacto social y reacción ciudadana
La protesta que derivó en la quema parcial del Palacio Municipal inició como una manifestación pacífica con alrededor de mil personas vestidas de blanco, exigiendo justicia por el asesinato del alcalde Carlos Manzo y otros líderes. Sin embargo, un grupo radicalizado lanzó piedras, bombas molotov y causó daños materiales significativos, incluyendo la destrucción de archivos y mobiliario.
















