Villas del Pedregal festeja con alegría y color su primer aniversario del Paso Catrinas
La Guacha reportó en campo este sábado la vibrante celebración que congregó a cientos de vecinos, familias enteras y artistas locales en el corazón de Villas del Pedregal, donde el Paso Catrinas cumplió su primer año como eje cultural, urbano y comunitario del barrio. Desde las 5 de la tarde, el espacio se transformó en un escenario vivo: música en vivo de grupos tradicionales y contemporáneos, talleres de maquillaje calaveresco, exposiciones itinerantes de arte popular y una procesión festiva encabezada por niñas y niños vestidos de Catrina, acompañados de sus abuelos y madres con mantones bordados.
Un paso que ya es parte del tejido social
Nuestro equipo recorrió cada tramo del paso y conversó con más de veinte vecinos mientras compartían atole caliente y pan de muerto bajo las luces cálidas de las lámparas artesanales instaladas en los muros. Doña Leticia Mendoza, vecina desde hace 42 años, señaló mientras ajustaba su rebozo: «Antes pasábamos rápido, sin mirar. Ahora paramos, saludamos, enseñamos a los chicos a dibujar flores de cempasúchil en las bancas. Este lugar respira historia y futuro al mismo tiempo».
Los murales que bordean el paso —obra colectiva de jóvenes del taller municipal de arte urbano — fueron objeto de atención constante durante la jornada. Niños copiaban los diseños en libretas; adolescentes grabaron videos cortos explicando los símbolos indígenas y prehispánicos integrados en cada panel. En el centro del paso, una nueva instalación efímera de papel picado gigante, creada por tres generaciones de la familia Sánchez, representó el ciclo de la vida, la tierra y la memoria.
Infraestructura con identidad propia
El Paso Catrinas no es solo una vía peatonal: es un equipamiento público diseñado con participación vecinal desde su concepción. Bancas de madera recuperada, jardines verticales con plantas nativas, señalética bilingüe (español y náhuatl), y puntos de recarga solar para dispositivos móviles forman parte de su cotidianidad. Durante la celebración, técnicos del área de Movilidad Urbana del Gobierno del Estado realizaron demostraciones prácticas de mantenimiento participativo, invitando a los asistentes a inscribirse en los talleres mensuales de cuidado del espacio.
Al caer la noche, el paso se iluminó con cientos de veladoras colocadas por los propios vecinos en forma de espiral, mientras una orquesta de viento interpretó piezas de compositores locales. No hubo discursos oficiales ni inauguraciones protocolarias: hubo abrazos, risas, baile espontáneo y la certeza palpable de que Villas del Pedregal ya tiene un nuevo punto de encuentro que nació del barrio y crece con él.










