Empresas estadounidenses alertan por auditorías del SAT y cambios en Pemex: persiste incertidumbre para invertir en México. Las prácticas de fiscalización del Servicio de Administración Tributaria y las reformas energéticas afectan directamente su operación en el país.
SAT y sector energético generan gastos imprevistos
Desde 2019 hasta 2025, el SAT emprendió múltiples acciones de ejecución tributaria contra corporaciones nacionales e internacionales, derivando en cientos de millones de dólares en nuevas liquidaciones, multas y recargos. En 2025, empresas reportaron mayor actividad de fiscalización, tácticas de negociación agresivas, solicitudes excesivas de información y cancelaciones impredecibles de certificados de sello digital. También señalaron retrasos prolongados en devoluciones del IVA —hasta seis meses— y aplicación indebida del IVA a productos importados con tratamiento libre de aranceles.
En el sector energético, la reforma constitucional de 2024 otorgó a Pemex un ‘derecho de preferencia’ en exploración y extracción de nuevos bloques. La petrolera puede asociarse con privados en proyectos técnicamente complejos, siempre que mantenga al menos el 40% de la propiedad. Al cierre del primer trimestre de 2026, Pemex acumulaba 79 000 millones de dólares de deuda financiera y 20 800 millones adeudados a proveedores. Además, los ‘acuerdos voluntarios’ para tope de precios de gasolina y diésel obligan a importadores a vender con pérdidas significativas, pudiendo causar escasez nacional y distorsiones de mercado.
Otro frente es el decreto constitucional de octubre de 2024, que redefinió a Pemex y CFE como ‘empresas públicas’, transformando el sector energético a favor de las estatales y restringiendo la participación privada. En mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció reformas bajo el Acuerdo 68/2026 para limitar auditorías a una anual, restringir cancelación de sellos digitales y fortalecer la Prodecon. A pesar de las preocupaciones, México mantiene grado de inversión en Fitch, Moody’s y S&P, aunque S&P cambió la perspectiva de su deuda soberana a ‘negativa’ y Moody’s redujo su calificación a ‘Baa3’. En 2025, México fue el principal socio comercial de Estados Unidos, con 257 800 millones de dólares de IED en 2024.
