En un Michoacán donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la diputada Ana Vanessa Caratachea Sánchez alza la voz para cerrar una brecha legal peligrosa: la fabricación de imágenes y audios falsos con Inteligencia Artificial (IA) que alimentan extorsiones, fraudes y violencia digital. “Como mujer y futura madre, me niego a aceptar un estado donde una niña deba probar su inocencia ante un video que nunca grabó”, declaró con firmeza la legisladora del PAN en el pleno del Congreso local[3][11].
Hoy, en el Código Penal de Michoacán, no existe tipificación para sancionar la creación o difusión de contenidos falsos generados por IA, lo que deja desprotegidas a miles de víctimas. Desde Morelia, Caratachea presentó el Comunicado 0092/2026, una iniciativa que propone penas para quienes generen estos materiales y para los que los esparzan sabiendo su falsedad, con intención de dañar[1].
- 🔍 Agravantes clave en la propuesta:
- Clonación de identidades de mujeres, menores de edad o personas con discapacidad.
- Uso con fines electorales, de explotación sexual o extorsión.
- Cuando el culpable sea un servidor público.
“La violencia digital es violencia real“, enfatizó la representante del distrito de La Piedad. “Una reputación destruida por un video falso no se repara de la noche a la mañana; el trauma psicológico, familiar y laboral puede durar toda la vida”. Ejemplos como clonar una voz para pedir rescate o fabricar contenido sexual no pornográfico son el pan de cada día en la era de la IA, y esta iniciativa no persigue la innovación, sino que traza límites éticos claros.
Perfil de una diputada combativa: De La Piedad al Congreso por la niñez y las mujeres
Vanhe Caratachea, como se le conoce popularmente, no es nueva en la arena política. Regidora en La Piedad (2015-2018) y ahora presidenta de la Comisión de Protección a la Niñez y Adolescencia, ha impulsado reformas contra la discriminación en el deporte y exigido transparencia en eventos como el Hallo Fest[2][4][7][11]. Su trayectoria incluye críticas al Plan Michoacán por falta de indicadores de seguridad y alertas sobre brotes de sarampión, siempre con enfoque en vulnerable
















