El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha sentado un precedente sin precedentes en la administración pública estatal al demostrar que es completamente viable construir infraestructura de gran envergadura sin hipotecar el futuro de las próximas generaciones[1][2]. Con una inversión superior a los 40 mil millones de pesos en los últimos cuatro años, Michoacán se posiciona como un referente de responsabilidad hacendaria en el país.
"Gobernar con honestidad y disciplina financiera sí es posible, vine a dar soluciones y no a hipotecar el futuro de los michoacanos", afirmó el mandatario, quien ha transformado la entidad mediante megaobras que cambian la cara de ciudades como Morelia y Uruapan[1]. Esta declaración cobra especial relevancia en un contexto donde, históricamente, la deuda pública se ha convertido en una herramienta de financiamiento casi obligatorio para cualquier administración estatal.
El costo silencioso de la deuda heredada
La realidad fiscal de Michoacán pintaba un panorama desolador antes de esta administración. En el ejercicio fiscal 2025, el estado tuvo que destinar más de 6 mil 300 millones de pesos únicamente para pagar deudas contraídas por gobiernos anteriores[1][2]. Estos recursos, que podrían haberse invertido en nuevas obras, servicios o programas sociales, terminaron en manos de instituciones financieras como pago de intereses y amortizaciones.
Lo más preocupante es que esta deuda no surgió de la nada. En los últimos 25 años, la deuda pública estatal creció de manera desproporcionada, aumentando un 640 por ciento[1]. Una cifra que refleja lo que el gobernador ha denominado como "corrupción silenciosa": el endeudamiento irresponsable que, bajo la apariencia de modernización, solo servía para comprometer las finanzas de futuras administraciones.
Infraestructura sin comprometer el mañana
A diferencia de gobiernos anteriores, la administración Bedolla ha optado por un modelo diferente. Las obras que hoy transforman a Michoacán no son resultado de créditos bancarios con tasas de interés que rondan el 10.7 por ciento[2], sino de una gestión financiera rigurosa y transparente.
Entre los proyectos emblemáticos que ya están en marcha o próximos a inaugurarse destacan:
- Teleféricos de Morelia y Uruapan: Infraestructura de movilidad que revolucionará el transporte
















