En un acto cargado de simbolismo y compromiso social, Michoacán arrancó en Apatzingán la tercera edición del programa “Jalo a Estudiar, Jalo por la Paz”, una iniciativa que busca fomentar la educación y la convivencia pacífica entre más de 200 mil estudiantes de secundaria en todo el estado. La secretaria de Educación, Gabriela Molina, junto con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, encabezaron la entrega de más de 204 mil pares de tenis escolares, sumando ya más de 600 mil calzados distribuidos en tres años consecutivos.
“Nos ponemos los tenis y jalamos por la paz. La paz empieza en las escuelas, con respeto, comunidad y esperanza; la escuela es un refugio donde los sueños se vuelven aprendizajes”, afirmó Gabriela Molina ante más de mil estudiantes, docentes y padres de familia en Apatzingán[1].
Educación y paz: un binomio inseparable
El programa no solo busca apoyar la economía familiar, sino también fortalecer el sentido de pertenencia y la cultura de paz en las comunidades escolares. En un estado que ha enfrentado retos en materia de seguridad, esta estrategia educativa se convierte en un faro para transformar realidades desde la base.
Gabriela Molina destacó que el uso honesto de los recursos públicos ha permitido que Michoacán sea el estado con mayor reducción en rezago educativo a nivel nacional, con casi 160 mil personas que han salido de esta condición en los últimos años. Este avance es reflejo de una política educativa con resultados tangibles y compromiso social[1][2].
Coordinación y respaldo institucional
El programa cuenta con el respaldo total del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y la colaboración estrecha con autoridades municipales, como la presidenta municipal de Apatzingán, Fanny Arreola, y funcionarios clave como el secretario de Comunicacione
















