Cada año, la región lacustre de Michoacán se convierte en un epicentro de una de las tradiciones más emblemáticas y profundas de México: la Noche de Muertos. En 2025, Pátzcuaro y Tzintzuntzan vuelven a abrir sus puertas para recibir a miles de visitantes nacionales e internacionales que buscan vivir la velación de ánimas, un ritual ancestral que honra la memoria de los seres queridos que ya partieron.
Recomendaciones para disfrutar con respeto y seguridad
La Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) ha emitido una guía esencial para quienes planean asistir a estas celebraciones, destacando la importancia de vivir la experiencia con respeto, admiración y precaución. Entre las recomendaciones más importantes se encuentran:
- Vestimenta adecuada: Se aconseja portar ropa cómoda y abrigada, ya que las actividades se extienden hasta altas horas de la noche y las temperaturas pueden descender considerablemente.
- Calzado apropiado: El traslado dentro de las zonas centrales es preferible hacerlo a pie, por lo que un calzado cómodo es indispensable para las largas caminatas.
- Seguridad personal: Llevar bolsos pequeños y seguros, mantener objetos personales a la vista y evitar portar artículos de gran valor para prevenir robos o pérdidas.
- Transporte y movilidad: Utilizar estacionamientos públicos y desplazarse caminando dentro de las zonas de celebración para garantizar la seguridad y evitar congestionamientos vehiculares.
- Preparación para visitas a las islas: Si se planea visitar las islas del lago de Pátzcuaro, es recomendable llevar una chamarra adicional, agua y alimentos ligeros, debido a la alta afluencia de visitantes y posibles filas en puntos de venta.
La riqueza cultural y espiritual de la Noche de Muertos
La velación de ánimas en Pátzcuaro y Tzintzuntzan no es solo una fiesta visual, sino un encuentro profundo con las raíces y la identidad purépecha. Las familias adornan tumbas con flores de cempasúchil, velas, frutas, artesanías y los alimentos preferidos de sus difuntos, creando altares que son verdaderos homenajes vivos. En Tzintzuntzan, por ejemplo, se realiza una procesión de altares que representa la vida, el trabajo y las aficiones de quienes ya no están, acompañada de pétalos de flor y copal para guiar a las almas[2][5].
Además, la tradición incluye rituales como el «terúscan» o rapiña ritual, donde jóvenes recolectan frutos y flores para compartir en un convivi
















