La pobreza menstrual se ha convertido en un problema de salud pública y derechos humanos que afecta a miles de personas menstruantes en Michoacán y en todo México. La Secretaría de Salud de Michoacán (SSM) alerta que la falta de acceso a productos menstruales adecuados y seguros obliga a recurrir a alternativas insalubres, lo que incrementa el riesgo de infecciones urinarias, vaginales y problemas dermatológicos severos, como úlceras dolorosas en la zona genital.
Este fenómeno no solo impacta la salud física, sino también la salud mental y emocional. La vergüenza y el estigma asociados a la menstruación generan ansiedad, baja autoestima y aislamiento social, provocando que muchas adolescentes falten a la escuela durante su periodo, afectando su educación y limitando sus oportunidades futuras. En la edad adulta, esta situación puede restringir la participación laboral y social.
Impacto de la pobreza menstrual en México
- Ausentismo escolar: El 43% de las estudiantes mexicanas prefiere no asistir a clases durante su menstruación, y el 20% se ha ausentado al menos una vez por esta causa.
- Falta de legislación: 17 estados del país carecen de leyes que garanticen una menstruación digna en las escuelas, lo que dificulta la implementación de políticas públicas efectivas.
- Desigualdad social: En comunidades indígenas y rurales, la pobreza menstrual se agrava por la falta de agua potable, educación y acceso a productos higiénicos.
- Condiciones de salud ignoradas: Más de 3 millones de mexicanas viven con Sangrado Menstrual Abundante (SMA), una condición poco reconocida que afecta su bienestar físico y emocional, y que requiere atención médica especializada.
Riesgos sanitarios derivados de la falta de productos menstruales adecuados
- Infecciones urinarias y vaginales: El uso de materiales no higiénicos o prolongados puede causar infecciones y otros problemas de salud.
















