Desde Michoacán, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha reafirmado con firmeza su rechazo a la propuesta de imponer un gravamen del 3.5% a las remesas que los migrantes mexicanos envían desde Estados Unidos, calificándola como una “ilegalidad” y una “arbitrariedad” que afectaría a miles de familias mexicanas.
Un tema de Estado que trasciende fronteras
El mandatario subrayó que esta cuestión se ha convertido en un tema de Estado, dado que la medida violaría el convenio binacional vigente entre México y Estados Unidos para evitar la doble tributación, vigente desde 1994. Ramírez Bedolla explicó que el impuesto implicaría cobrar un doble gravamen a los migrantes, quienes ya pagan impuestos sobre sus ingresos en Estados Unidos, lo que representa una carga fiscal injusta y discriminatoria.
Impacto económico y social de las remesas
Las remesas enviadas por los mexicanos en Estados Unidos constituyen una fuente vital para la economía nacional y, en particular, para Michoacán, que es el principal receptor de estos recursos en México. Se estima que los migrantes mexicanos envían alrededor de 65 mil millones de dólares anualmente, mientras que Michoacán recibe cerca de 5 mil millones de dólares, equivalentes a 100 mil millones de pesos, cifra similar al presupuesto estatal.
Estas remesas representan más del 20% del ingreso familiar en muchas comunidades, contribuyendo significativamente a la reducción de la pobreza y al sostenimiento económico de miles de hogares. Por ello, el gobernador enfatiza que gravar estos recursos sería castigar doblemente el esfuerzo de los migrantes, quienes con su trabajo sostienen no solo a sus familias sino también sectores productivos en ambos países.
Estrategias y alianzas para frenar el impuesto
Ramírez Bedolla informó que, junto con la president…
















