En sus recorridos recientes, Carlos Torres Piña sostuvo reuniones con sectores distintos en Michoacán, incluyendo encuentros con mujeres empresarias. En esas reuniones, no fueron los políticos quienes presentaron las propuestas más concretas: desde el Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias surgió la idea de explorar mecanismos para mayor participación femenina en licitaciones públicas; entre mujeres vinculadas con la industria de la construcción se planteó generar incentivos para incorporar más trabajadoras.
Escuchar antes de decidir
Torres Piña creció en Paracho como hijo de maestros rurales, quienes le enseñaron a escuchar primero y entender los problemas antes de intentar resolverlos. Esa práctica se convirtió en método político durante más de veinte años de responsabilidades públicas, especialmente como secretario de Gobierno en Michoacán, donde debió recibir a maestros, comunidades indígenas, transportistas, organizaciones sociales y actores políticos con posiciones incompatibles.
Escuchar no significa conceder todo, sino identificar qué parte del conflicto puede resolverse mediante un acuerdo y garantizar su seguimiento. La cercanía, para Torres Piña, no es solo presencia física: implica entender lo que ocurre en cada territorio, identificar a quienes lo explican, recibir propuestas y regresar con respuestas. Esa forma de relacionarse con la política se ha mantenido desde Paracho hasta la Secretaría de Gobierno, pasando por décadas de recorridos y responsabilidades.
La polarización actual en Michoacán vuelve especialmente relevante su capacidad para escuchar al que protesta, cuestiona o defiende intereses distintos. Porque la construcción de acuerdos comienza no cuando desaparecen las diferencias, sino cuando las diferencias pueden sentarse en la misma mesa.










