Carlos Torres Piña solicitó licencia de su cargo en la Fiscalía a partir del 22 de junio, por 45 días, para separar formalmente su responsabilidad institucional de su actividad política.
Esta decisión coincide con su compromiso público de establecer una separación clara entre ambas funciones. El Congreso autorizó la licencia temporal.
Otras decisiones alineadas con sus promesas
También mantuvo su línea de no convertir la competencia interna en una guerra personal, evitando confrontaciones directas con otros aspirantes, y cumplió su anuncio de recorrer el estado para escuchar antes de plantear conclusiones: sus recorridos incluyeron reuniones con ciudadanos y un compromiso explícito de regresar con quienes los plantearon.
Un estudio de AIMSA (20–24 de julio, 3 850 entrevistas cara a cara) registró que 64 % considera que Carlos Torres Piña cumple lo que promete —un atributo que mide credibilidad personal, no solo conocimiento ni preferencia.
Nada de esto lo exime de contradicciones: más de veinte años en la actividad pública ofrecen decisiones suficientes para ser discutidas. Pero sí revela una correspondencia entre lo dicho al inicio y lo hecho durante la etapa: separó responsabilidades cuando dijo que lo haría; evitó la confrontación personal tras comprometerse a una competencia respetuosa; y priorizó el territorio como centro de su trabajo.










