En un operativo conjunto que refleja la coordinación entre diversas fuerzas de seguridad, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Fiscalía General del Estado (FGE) lograron desmantelar una bodega dedicada a la fabricación de artefactos explosivos en la comunidad de Cenobio Moreno, municipio de Apatzingán, Michoacán.
Hallazgos y equipo asegurado en la bodega
Durante el cateo, las autoridades localizaron un total de 73 explosivos improvisados, diseñados con modificaciones para ser lanzados mediante drones, una táctica que evidencia la creciente sofisticación de los grupos criminales en la región. Además, se aseguraron herramientas especializadas para la fabricación de estos artefactos, tales como:
- Esmeril tipo banco
- Cortador de metal
- Tornillo de banco
- Soldadora
- Tres máscaras para soldar
- Dos taladros de banco
- Materiales metálicos como tubos y placas
- Bidones con líquidos similares a gasolina, thinner y ácido
Estos elementos reflejan un taller bien equipado para la elaboración de explosivos caseros, lo que representa un riesgo latente para la seguridad pública[1][2][6].
Contexto de violencia y uso de explosivos en Michoacán
Este hallazgo se suma a una preocupante tendencia en Michoacán, donde en abril de 2025 se desactivaron más de 500 artefactos explosivos improvisados, principalmente en municipios como Apatzingán y Buenavista. Las autoridades han alertado que los grupos criminales están reclutando artesanos pirotécnicos para fabricar estos explosivos, debido a la falta de personal capacitado dentro de las organizaciones delictivas[8][10].
La utilización de explosivos lanzados por drones y otros métodos sofisticados refleja un cambio en las tácticas del crimen organizado, que busca mantener el control.
















