En Michoacán, la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas (Seimujer), bajo el liderazgo de Alejandra Anguiano González, ha lanzado un llamado urgente para reconocer y combatir las violencias que no dejan huella física pero que afectan profundamente la vida y dignidad de las mujeres. Estas violencias silenciosas —psicológica, patrimonial, económica, institucional, digital y política— están normalizadas en muchas relaciones y entornos, pero son señales de alerta que pueden escalar hasta el feminicidio.
¿Qué son las violencias silenciosas y cómo se manifiestan?
El llamado de Seimujer se basa en el uso del violentómetro, una herramienta que ayuda a identificar conductas como:
- Ridiculizar, descalificar y culpabilizar
- Celar y controlar la comunicación
- Humillar e intimidar
Estas acciones, aunque no dejan marcas visibles, generan daños emocionales y sociales que pueden desembocar en consecuencias fatales si no se atienden a tiempo. La secretaria Anguiano González enfatiza que “no deben considerarse normales ni parte de una relación; son señales de alerta que, de no detenerse, pueden avanzar hacia formas más graves y letales”.
Impacto real en Michoacán: cifras que alarman
Según datos del Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres, el 39.97% de los casos registrados en Michoacán corresponden a violencia psicológica. Esta cifra revela que la agresión más frecuente no es física, pero sí tiene un impacto profundo: ansiedad, depresión, aislamiento, pérdida de confianza y limitaciones para el desarrollo personal y social de las mujeres.
















