Michoacán vive una jornada histórica de movilización ciudadana 🕊️ este sábado 15 de noviembre, con manifestaciones simultáneas en múltiples municipios que reclaman paz y justicia tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. Las calles se han teñido de blanco, el color que simboliza la esperanza y la demanda de seguridad en una entidad que atraviesa momentos de profunda tensión social.
Manifestaciones pacíficas en el corazón de Michoacán
La jornada de protestas comenzó casi de manera simultánea en Uruapan y Zamora, ciudades que se convirtieron en epicentros de la indignación ciudadana[1][3]. En Zamora, la primera movilización de la tarde reunió a aproximadamente mil 500 personas que marcharon por la avenida 5 de Mayo, portando el icónico sombrero panamá que caracterizaba al alcalde asesinado[3]. Los manifestantes entonaron el Himno Nacional y bailaron la Ilusión 98, la canción que Manzo popularizó en sus eventos públicos, transformando el dolor en un acto de resistencia colectiva[3].
En Uruapan, los asistentes vistieron de blanco y partieron desde una plaza comercial hacia el centro histórico, mientras que en la capital michoacana, la marcha fue convocada para las 11 de la mañana en la Plaza Morelos, recorriendo Acueducto y avenida Madero Oriente hasta llegar al Congreso del Estado y Palacio de Gobierno[1][13].
Operativo de seguridad garantiza orden en Morelia
El secretario de Gobierno, Raúl Zepeda Villaseñor, confirmó que la manifestación en el Centro Histórico de Morelia transcurrió sin incidentes[11]. Desde tempranas horas, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública desplegaron un operativo de vigilancia estratégico con el propósito de atender cualquier eventualidad y garantizar el desarrollo ordenado de la movilización[11].
Esta acción preventiva refleja el compromiso del Gobierno del Estado con el respeto a la libre manifestación y expresión, siempre bajo el principio fundamental de no afectar los derechos de terceros y preservar la convivencia pacífica en los espacios públicos[11].
El contexto detrás de las protestas
Las marchas no son espontáneas ni desconectadas del contexto político actual. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha señalado que, aunque reconoce el derecho legítimo a manifestarse, existen “visos de otros intereses que se están moviendo políticamente”[7].
















