En un llamado contundente a la acción, el diputado Toño Carreño Sosa presentó una reforma integral en materia de salud mental para niñas, niños y adolescentes, de la mano con la coordinadora parlamentaria de Movimiento Ciudadano, Grecia Aguilar Mercado. Esta iniciativa busca transformar la Ley de Salud del Estado de Michoacán, la Ley de Educación y la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, priorizando la prevención antes que el lamento.
#### El Imperativo de Actuar: De la Indiferencia Institucional a la Prevención Activa
“Los gobiernos deben asumir su responsabilidad de atención a la salud mental como un tema primario; basta de esperar a que sucedan hechos dramáticos o estar en crisis para actuar”, sentenció Toño Carreño desde la tribuna en Morelia, Michoacán. Recordó el trágico incidente en Teotihuacán, donde “la irrupción de la paz en uno de los símbolos más grandes de nuestra historia cobró una vida y dejó varias personas heridas”. Parte de esa responsabilidad, enfatizó, radica en la indiferencia institucional.
Como bien dice el refrán, prevenir es mejor que curar. La propuesta legislativa subraya que la salud mental y emocional forma parte esencial de la seguridad pública, la justicia social y las obligaciones del Estado. “Tenemos que prevenir antes que lamentar, detectar antes que reaccionar y acompañar antes que castigar”, añadió el legislador de la Bancada Naranja.
#### Tres Ejes Clave de la Reforma: Un Enfoque Práctico y Eficiente
La iniciativa se estructura en tres ejes fundamentales para un impacto real y sostenible:
– 🔍 Prevención y detección temprana en escuelas: Identificar señales de alerta desde el ámbito educativo, donde los niños pasan gran parte de su tiempo.
– 🤝 Coordinación efectiva entre salud y educación: Unir esfuerzos institucionales para una atención integral y sin fisuras.
– 🌍 Participación comunitaria y corresponsabilidad social: Involucrar a familias, sociedad civil y comunidades en la construcción de entornos protectores.
Esta reforma optimiza recursos existentes, elimina burocracia innecesaria y evita nuevas cargas presupuestales inmediatas. En palabras de Carreño: “Optimiza lo que ya existe, ordena esfuerzos y orienta recursos hacia donde más se necesitan”.
















