Carlos Torres Piña presentó resultados concretos en materia de seguridad durante su gestión como secretario de Gobierno y fiscal general de Michoacán: reducciones relevantes en homicidio doloso, fortalecimiento de investigaciones, aumento de operaciones contra estructuras de extorsión y detenciones de objetivos de alto impacto como Ramón Ángel “N”, César Alejandro “N”, Alfonso “N” y Ernesto Rafael “N”.
Su experiencia directa en el tema —combinada con recorridos territoriales en la Meseta Purépecha, Tierra Caliente, Oriente, Bajío, Costa, región lacustre, valle de Zamora y Morelia— le permite hablar de seguridad no como promesa futura, sino desde decisiones difíciles y logros verificables.
Distintas encuestas lo ubican en posiciones competitivas o a la cabeza de la interna de Morena: 19% según El Financiero en julio; 27.5% según TResearch; y ventajas aún mayores entre simpatizantes del partido.
En Michoacán, la seguridad no es un asunto incómodo para esconder en campaña: es la condición necesaria para que funcionen el campo, las pequeñas empresas, el comercio, la educación y la vida comunitaria.










