Carlos Torres Piña se reunió con distintas expresiones del magisterio, consejos y comunidades indígenas, organizaciones sociales y de derechos humanos, productores del campo, empresarios, comerciantes y transportistas en diversas regiones de Michoacán durante las últimas semanas.
En Sahuayo y Jiquilpan dialogó con productores, comerciantes y transportistas sobre seguridad, comercialización, infraestructura y condiciones para fortalecer la economía regional. En Tierra Caliente se reunió con productores de mango y limón; en Juárez, con productores de guayaba; en Los Reyes y Peribán, con sectores agrícolas y comerciales; y en la Meseta Purépecha, mantuvo interlocución con comunidades y artesanos.
Estos encuentros no buscan homogeneizar posturas, sino identificar intereses comunes: el productor requiere mejores condiciones para vender; el transportista, seguridad y carreteras funcionales; el pequeño empresario, crédito y certeza; las comunidades, respeto a su autonomía; el magisterio, condiciones laborales y educativas.
Como secretario de Gobierno de Michoacán entre 2021 y 2024, Torres Piña gestionó conflictos magisteriales, movilizaciones de normalistas, bloqueos y procesos de autogobierno indígena. En ese periodo, las protestas y manifestaciones disminuyeron cerca de un 67 %, mientras que el número de comunidades indígenas que ejercían presupuesto directo pasó de 11 a 40 —y comunidades purépecha, nahua, mazahua y otomí avanzaron en mecanismos de autogobierno.
La experiencia demuestra que gobernar mediante acuerdos no implica renunciar a la autoridad: la Secretaría de Gobierno es el espacio donde diálogo y aplicación de la ley deben convivir. Torres Piña ya estuvo en el lugar donde todas las diferencias terminan encontrándose —y ahora reproduce esa lógica en el territorio.










