En un mundo donde los delitos se cometen “desde una pantalla”, el diputado perredista Octavio Ocampo impulsa una reforma al Código Penal de Michoacán para tipificar y castigar el halconeo digital, la videovigilancia ilegal, el espionaje con cámaras clandestinas y otros cibercrímenes que acechan la seguridad ciudadana.[1]
Esta iniciativa, presentada en Morelia el 29 de abril de 2026, responde a la evolución de la delincuencia organizada, que ya no se limita a las calles sino que invade el ciberespacio con herramientas como cámaras parásitas detectadas en Apatzingán. “La ley no puede quedarse atrás”, enfatizó Ocampo, recordando el dicho popular: a grandes males, grandes remedios.
Delitos digitales que propone sancionar con cárcel
La propuesta cierra vacíos legales con penas de prisión para cuatro conductas graves:
- Videovigilancia ilegal: Instalación de cámaras ocultas por grupos criminales para monitorear autoridades o rivales, como las “cámaras parásitas” en Apatzingán. 🕵️♂️
- Rastreo digital ilícito: Uso de GPS o dispositivos para seguir personas sin consentimiento, violando su libertad de movimiento.
- Espionaje digital: Infiltración con software espía en teléfonos o computadoras para robar datos privados. 📱🔒
- Suplantación de identidad digital: Fraudes con robo de perfiles, incluso mediante inteligencia artificial, que facilitan estafas millonarias.
| Delito | Ejemplo real | Impacto en Michoacán |
|---|---|---|
| Videovigilancia ilegal | Cámaras en Apatzingán | Vigilancia de policías por narcos |
| Rastreo ilícito | GPS en vehículos | Secuestros y extorsiones |
| Espionaje digital | Apps espía en celulares | Robo de datos personales |
| Suplantación identidad | Perfiles falsos con IA | Fraudes bancarios |
Estos crímenes, según Ocampo, generan impunidad por la obsolescencia de la legislación local, dejando desprotegida la privacidad, los datos personales y el patrimonio de los michoacanos.
Contexto de la inseguridad cibernética en Michoacán
Michoacán enfrenta una ola de ciberdelitos ligada al crimen organizado. Las “cámaras parásitas” no son un caso aislado: grupos delictivos las usan para “halconear” movimientos policiales, mientras el rastre
















